viernes, 30 de septiembre de 2011

La lluvia


¿Alguna vez te quedaste mirando la lluvia a través de tu ventana?
Seguramente lo has echo, y piensas "Maldita lluvia, arruinó mis planes de hoy","Ojalá esté lloviendo en alguna de esas partes del mundo donde hay sequía" (Dudo mucho que esta la pienses muy a menudo, pero sería bueno que pasara ¿No?) o "Que hermosa lluvia, provoca bañarse con ella". También es posible que te recuerden a algo e incluso a alguien especial. 


Cuando llueve y yo estoy en mi casa, por algún extraño motivo mis ánimos decaen un poco y siento que el sonido de la música que escucho no es lo suficientemente alto aunque la tenga a volumen máximo, sin embargo cuando estoy en la calle y empieza a llover soy de los que detienen su tiempo para disfrutar la lluvia, puedo estar parado debajo de la lluvia más intensa y aún así estaría de brazos abiertos, dejando que la lluvia moje cada célula de mi delgado cuerpo. ¿Por qué? Ni siquiera yo lo sé, quizás como alguno de ustedes, siento que la lluvia es algo "mágico" que se llevará las cosas malas que me acosan, pero a pesar de saber que no es cierto del todo, me siento mucho mejor después de ese "baño celestial". Claro que sólo pasa cuando estoy solo, cuando estoy acompañado siempre tengo que ir corriendo a alguna parte a refugiarme de la lluvia, a menos que mi acompañante le guste hacer lo mismo que yo. 


Muchos de nosotros hemos usado la lluvia para vestir nuestras lágrimas ¿Y cómo no hacerlo? es la mejor forma de ocultar nuestra tristeza sin miedo a que nos vean llorar. Se siente como si la misma lluvia estuviera consolándote pero, siempre hay alguien que ve más allá de ese vestido y, aunque no diga nada al respecto, esa persona quiere más que nada en ese momento, enjugar tus lágrimas y también desea que uses su hombro para desahogarte y posiblemente esa persona sea la persona indicada para hacerlo.