Era una noche normal, con pocos clientes, como siempre
debo admitir, pero eran los mismos que venían todos los miércoles al bar a
jugar billar y tomar un poco. Yo estaba sirviendo la segunda ronda de tragos
para aquellos hombres, entonces escuché la campana de la puerta anunciar un
nuevo visitante, volteé a ver quién era; entró un señor con cara muy triste y
ojos hinchados, obviamente lo primero que pensé fue que estuvo llorando, por
alguna mujer seguramente, el hombre se acercó a la barra, se sentó frente a mí,
entonces dijo
– Es un poco injusta la vida
¿Verdad? – Sinceramente no me sorprendió nada que dijera eso, ya estaba
acostumbrado a ser una especie de “Confidente casual” por tantos hombres
despechados que llegan aquí.
– ¿Por qué lo dice? – Se lo pregunté
porque era muy notable la necesidad de ese hombre, hablar con alguien era todo
lo que quería en ese momento, además quería saber si realmente era una mujer el
motivo de su tristeza, cuestión de orgullo.
– Al parecer conspira para que yo
siga solo hasta el final de mis días, sí, es posible que haya alguien en mi
futuro, pero aún así me da mucha rabia nunca poder tener a la chica que quiero.
– ¿Qué sucedió? – Por una parte me sentí bien conmigo
mismo al haber acertado, pero sé lo que se siente no poder tener a la mujer que
uno quiere, así que ese bienestar no duró mucho en mí.
– Es
una larga historia, deme un trago, así tal vez la pueda acortar un poco – Inmediatamente
le serví, él antes de empezar a tomar, se quedó viendo a al vaso fijamente,
pensé que no diría nada, pero empezó a hablar – La
mujer que amo, ama a otro hombre
– ¿Cómo la conoció?
– La conocí en una de esas páginas
de internet para encontrar pareja, y desde el primer momento sentí la química
que no había sentido con ninguna otra mujer, y ella demostró con pelos y
señales sentir por mí, lo que yo estaba empezando a sentir por ella– Tomó toda
la bebida de un golpe y continuó.
– Me dijo que era actriz, y dentro
de unas semanas tendría una presentación en uno de los lugares más importantes
de la ciudad. Desde entonces las ansias me consumieron día a día hasta llegar
el momento en que por fin la vería – Empezó a reír con cierta locura, pero
siguió con su relato en cuanto paró de reír. – Incluso me salen versos cuando
hablo de ella. La presentación era en la mañana, y no pude dormir bien la noche
anterior, así que salí al menos unas 3 horas antes de la hora acordada, como no
sabía llegar a ese lugar pensé que sería mejor así con tanta antelación, pero
pude llegar a tiempo con algunas dificultades, sin embargo, ella aún no estaba,
pasaron por lo menos 4 horas antes de su llegada, y yo seguía ahí, esperándola
pacientemente, dame otro trago por favor, esta vez que sea doble o triple, mi
garganta se está empezando a secar.
Luego de darle otro vaso, tomó un
pequeño sorbo y continuó su historia – Finalmente llegó, pero pasó sin saludarme, supuse que era
por la presión y el apuro de la obra, en menos de 15 minutos su obra ya estaba
comenzando, poco la entendí, pues sólo la estaba mirando a ella, y más o menos
a la mitad, nuestras miradas se cruzaron, sentí muy fuerte como ella se alegró
y yo sentí que el mundo se detuvo unos segundos, luego siguió con su curso. Al
finalizar, la esperé en la entrada de un café y le mandé un mensaje de texto
para que fuera en cuanto pudiera. Llegó en menos de 5 minutos acompañada de un
par de amigas, y me dijo “Gracias por venir”. Eso realmente me hizo feliz,
había estado esperando toda la mañana y parte de la tarde para poder hablar con
ella, pero justo cuando estaba por decirle algo, me interrumpió diciendo “Lo
siento, pero me tengo que ir”, la felicidad que sentí por hablar con ella se
transformó en una idea, “No le gusté”, pero oculté lo que sentía y pensaba con
una sonrisa de despedida – Al hombre casi se le salían las lágrimas, pero no
rompió en llanto, al contrario, tomo con fuerza al vaso, y se tomó el resto de
la bebida.
– ¿Qué le parece? No tuve suerte
desde el primer día, y sin embargo me lo estuve negando hasta hace poco. Dame otro trago, necesito desahogar más cosas.