jueves, 12 de enero de 2012

El cantinero


            Era una noche normal, con pocos clientes, como siempre debo admitir, pero eran los mismos que venían todos los miércoles al bar a jugar billar y tomar un poco. Yo estaba sirviendo la segunda ronda de tragos para aquellos hombres, entonces escuché la campana de la puerta anunciar un nuevo visitante, volteé a ver quién era; entró un señor con cara muy triste y ojos hinchados, obviamente lo primero que pensé fue que estuvo llorando, por alguna mujer seguramente, el hombre se acercó a la barra, se sentó frente a mí, entonces dijo
            – Es un poco injusta la vida ¿Verdad? – Sinceramente no me sorprendió nada que dijera eso, ya estaba acostumbrado a ser una especie de “Confidente casual” por tantos hombres despechados que llegan aquí.

            – ¿Por qué lo dice? – Se lo pregunté porque era muy notable la necesidad de ese hombre, hablar con alguien era todo lo que quería en ese momento, además quería saber si realmente era una mujer el motivo de su tristeza, cuestión de orgullo.

            – Al parecer conspira para que yo siga solo hasta el final de mis días, sí, es posible que haya alguien en mi futuro, pero aún así me da mucha rabia nunca poder tener a la chica que quiero. 

            – ¿Qué sucedió? – Por una parte me sentí bien conmigo mismo al haber acertado, pero sé lo que se siente no poder tener a la mujer que uno quiere, así que ese bienestar no duró mucho en mí.

            – Es una larga historia, deme un trago, así tal vez la pueda acortar un poco – Inmediatamente le serví, él antes de empezar a tomar, se quedó viendo a al vaso fijamente, pensé que no diría nada, pero empezó a hablar – La mujer que amo, ama a otro hombre

            – ¿Cómo la conoció?

            – La conocí en una de esas páginas de internet para encontrar pareja, y desde el primer momento sentí la química que no había sentido con ninguna otra mujer, y ella demostró con pelos y señales sentir por mí, lo que yo estaba empezando a sentir por ella– Tomó toda la bebida de un golpe y continuó.
            – Me dijo que era actriz, y dentro de unas semanas tendría una presentación en uno de los lugares más importantes de la ciudad. Desde entonces las ansias me consumieron día a día hasta llegar el momento en que por fin la vería – Empezó a reír con cierta locura, pero siguió con su relato en cuanto paró de reír. – Incluso me salen versos cuando hablo de ella. La presentación era en la mañana, y no pude dormir bien la noche anterior, así que salí al menos unas 3 horas antes de la hora acordada, como no sabía llegar a ese lugar pensé que sería mejor así con tanta antelación, pero pude llegar a tiempo con algunas dificultades, sin embargo, ella aún no estaba, pasaron por lo menos 4 horas antes de su llegada, y yo seguía ahí, esperándola pacientemente, dame otro trago por favor, esta vez que sea doble o triple, mi garganta se está empezando a secar.
            Luego de darle otro vaso, tomó un pequeño sorbo y continuó su historia – Finalmente llegó, pero pasó sin saludarme, supuse que era por la presión y el apuro de la obra, en menos de 15 minutos su obra ya estaba comenzando, poco la entendí, pues sólo la estaba mirando a ella, y más o menos a la mitad, nuestras miradas se cruzaron, sentí muy fuerte como ella se alegró y yo sentí que el mundo se detuvo unos segundos, luego siguió con su curso. Al finalizar, la esperé en la entrada de un café y le mandé un mensaje de texto para que fuera en cuanto pudiera. Llegó en menos de 5 minutos acompañada de un par de amigas, y me dijo “Gracias por venir”. Eso realmente me hizo feliz, había estado esperando toda la mañana y parte de la tarde para poder hablar con ella, pero justo cuando estaba por decirle algo, me interrumpió diciendo “Lo siento, pero me tengo que ir”, la felicidad que sentí por hablar con ella se transformó en una idea, “No le gusté”, pero oculté lo que sentía y pensaba con una sonrisa de despedida – Al hombre casi se le salían las lágrimas, pero no rompió en llanto, al contrario, tomo con fuerza al vaso, y se tomó el resto de la bebida.
            – ¿Qué le parece? No tuve suerte desde el primer día, y sin embargo me lo estuve negando hasta hace poco.  Dame otro trago, necesito desahogar más cosas.