miércoles, 12 de diciembre de 2012

I'm back, beibi

¡Vaya! Sí que tenía abandonado este blog, creo que lo retomaré haciendo algunos cambios en el contenido, pero hoy, haré un post un poco más personal, cosa que no me gusta mucho, pero soy un lunático después de todo.

Comenzaré con el motivo de mi regreso, la razón por la que todos los hombres vivimos: una mujer. 

Una hermosa chica que lleva tatuado su nombre en más de uno de mis post, tweets y estados de facebook, con la que había perdido todo tipo de contacto hasta hace no mucho. A decir verdad, pensé que era una especie de fantasma, pues mucha gente, en ese momento, estaba reapareciendo en mi vida, algunos por casualidad, otros por causalidad. Luego de una corta, pero no aburrida charla, me di cuenta de que me alegraba su regreso, en verdad me alegraba y, de hecho, me alegra verla entre mis contactos cada día. 

Hablo de esta dulce señorita porque es la razón por la que decidí retomar este blog abandonado que unos muy pocos leen; y entre esos pocos... tú. Aún durante el tiempo en que no nos hablamos, ella seguía visitando este sitio decadente cada que yo publicaba algo, y muy seguramente, leerá esto sin que yo le de algún tipo de señal. En fin, una noche (la de ayer si estás leyendo esto el día en que fue publicado), por neta casualidad, descubrí que me había dedicado un post en su blog, el cual, orgullosamente digo que tiene gracias a mí. Tal vez no fue casualidad, tal vez ella quería desde lo más hondo y profundo de su ser, que yo leyera aquellas tan conmovedoras palabras que reflejaban sus sentimientos más puros e inocentes, y lo leí, lo leí y lo releí hasta el cansancio (por decirlo de alguna manera, pues no me canso de leerlo). Esa confesión (porque para mí lo fue), me puso al tanto de muchísimas cosas que desconocía, de lo que sintió el último día que nos vimos, de la influencia que tuve sobre ella sin darme cuenta, algunas otras cursilerías que no mencionaré, y finalmente de un talento que yo no había percibido en mí. Olvidé lo que iba a escribir a continuación... En todo caso, su post me motivó a escribir de nuevo, a escribir aquí, así que me estarán leyendo bastante seguido... hasta el 21 de diciembre, día en el que moriremos todos por blasfemes. 


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